La locura tiene la palabra. Al centro del estrado, cual director de orquesta pone en movimiento los engranajes del espectáculo social. Nobles, campesinos, comerciantes, religiosos, gobernantes y eruditos, se mueven por igual a su compás. Elogiándose a sí misma, demuestra sus atractivas virtudes y ventajas frente a la razón. Y así como el bufón utiliza su envoltura del humor para ablandar los golpes de sus comentarios críticos, así también las palabras satíricas de la locura tienen un trasfondo de seriedad. A través de ellas, Erásmo de Rotterdam articuló una de las críticas sociales más mordaces de su tiempo, dirigida sobre todo a la inmortalidad de las instituciones eclesiás...
La locura tiene la palabra. Al centro del estrado, cual director de orquesta pone en movimiento los engranajes del espectáculo social. Nobles, campesinos, comerciantes, religiosos, gobernantes y eruditos, se mueven por igual a su compás. Elogiándose a sí misma, demuestra sus atractivas virtudes y ventajas frente a la razón. Y así como el bufón utiliza su envoltura del humor para ablandar los golpes de sus comentarios críticos, así también las palabras satíricas de la locura tienen un trasfondo de seriedad. A través de ellas, Erásmo de Rotterdam articuló una de las críticas sociales más mordaces de su tiempo, dirigida sobre todo a la inmortalidad de las instituciones eclesiásticas y a su anticuada teología escolástica. No es gratuito que El Elogio de la locura sea considerada uno de los catalizadores de la Reforma protestante.