-¡Qué horror! -gimió Toni. -¡Es una pesadilla! -se lamentó su hermano. El sol brilla y nosotros aquí en la escuela. Apenas podían creerlo, de tan horrible que aquello les parecía. Se veían pálidos, terriblemente pálidos y asustados.
-¡Qué horror! -gimió Toni. -¡Es una pesadilla! -se lamentó su hermano. El sol brilla y nosotros aquí en la escuela. Apenas podían creerlo, de tan horrible que aquello les parecía. Se veían pálidos, terriblemente pálidos y asustados.